Archivos de diario de mayo 2014

21 de mayo de 2014

Mi amigo el mirlo

Cerca de mi trabajo hay un jardín por el cual he pasado casi a diario en los últimos dos años. No sé si seguiré pasando por ahí a partir del próximo mes, pero lo que si sé es que deseo recordar esa sensación de felicidad recurrente al pasar por ese pequeño refugio de vida citadino.

Es extraño lo que un pequeño espacio arbolado y sus pequeños habitantes pueden regalarle a tu día. Nada más con pasar bajo el imponente pirú y mirar unas Agaváceas floreciendo entre el pedregal, se le ilumina a uno la cara. He observado varias especies de aves que residen en este espacio, entre ellas el pinzón mexicano, el mirlo primavera, algunas tórtolas y gorriones caseros (sería raro que éstos faltaran...). De entre todas ellas, hay una pareja de mirlos primavera que me alegran constantemente mis días. Puedo decir que he llegado a apreciarlos. Cuando no los veo, los escucho entre las ramas, sé que están ahí y eso me alegra también. El macho es muy simpático y no se asusta cuando me paro en la calle y me le quedo mirando y le digo que está precioso; tal vez él y la gente que me escucha crean que estoy loca, pero a mi no me importa. Nunca había visto esa especie de ave hasta que llegué al DF y me encanta desde que la conocí. Amo su pancita naranjosa y su pico amarillo, me fascina su forma de caminar y brincar y su porte me parece muy elegante. Es por eso que no me importa detenerme un momento en mi camino hacia el trabajo y observarlo.

Quisiera tener una buena cámara que capture el momento en el que nos miramos, aunque no estoy segura que las cámaras puedan capturar conexiones etéreas como las que tenemos mi amigo el mirlo y yo. Así que me resigno y me conformo con recordarlo. Quisiera poder seguir pasando a diario por aquí por muchos años más y así poder saludar a mi amigo el mirlo, pero creo que no será posible, así que trataré de irme despidiendo de él, de mi pirú favorito y del sendero entre los árboles, un sendero que durante las lluvias se cubría de hierbas con flores que se mecían con el viento, flores amarillas que te dejaban acariciarlas y que, junto con el sendero, amablemente guiaron mi camino hacia mi trabajo por estos dos últimos años...

Ingresado el 21 de mayo de 2014 por erendiracanales erendiracanales | 2 observaciones | 1 comentario | Deja un comentario

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